lunes 23 de noviembre de 2009

+ Un conocimiento más profundo de Dios y el terror del alma




Al principio Dios se hace conocer como santidad, justicia, bondad, es decir misericordia. El alma no conoce todo esto a la vez, sino singularmente en relámpagos, es decir en los acercamientos de Dios. Eso no dura mucho tiempo, porque no podría soportar esa luz. Durante la oración el alma recibe un relámpago de esta luz, que le imposibilita orar el alma como hasta entonces. Puede esforzarse cuanto quiera, y esforzarse a orar como antes, todo en vano, se hace absolutamente imposible continuar rezando como se rezaba antes de recibir esta luz. La luz que tocó al alma, es viva en ella y nada le puede extinguir, ni obscurecer. Este relámpago de conocimiento de Dios arrastra su alma e incendia el amor hacia Él. Pero a la vez este mismo relámpago permite al alma conocer lo que es y ella ve todo su interior en una luz superior y se levanta horrorizada y asustada.


Sin embargo, no permanece en aquel espanto, sino que empieza a purificarse y humillarse, postrarse ante el Señor, y estsa luces se hacen más fuertes y más frecuentes; cuánto más cristalina se hace el alma, tanto más penetrantes son estas luces. Sin embargo, si el alma ha respondido fiel y resueltamente a estas primeras gracias, Dios la llena con sus consuelos y se entrega a ella de modo sensible. Entonces el alma entra casi en la relación de intimidad con Dios y se alegra enormemente; piensa que ya ha alcanzado el grado designado de perfección, ya que los errores y los defectos están dormidos en ella y piensa que y no los tiene. Nada le parece díficil, está preparada para todo.


Empieza a sumergirse en Dios y a disfrutar de las delicias de Dios. Es llevada por la gracia y no se da ceunta en absoluto de que puede llegar el momento de la prueba y de la lucha. Y en realidad este estado no dura mucho tiempo. Llegarán otros momentos, pero debo mencionar que el alma responde con más fidelidad a la gracia de Diso si tiene un confesor experimentado a quien confía todo.
Ft: Diario - La Divina Misericordia en mi alma - Santa María Faustina Kowalska. (ver 95) págs 71-72

sábado 14 de noviembre de 2009

Théologie Mystique - Hugo de Balma

"Pues dejada al curiosidad humanal de la ciencia sin provecho y de las opiniones y argumentos diversos, suba el alma religosa y devota por al escalera del amor a la fuente de toda bondad que es Dios. Y hallará sólo la verdad y hallando en él aquella piedra preciosa deje alegramente por la haber y guardar todas las cosas que amaba primero curiosa y malamente. Y porque aquesta sabiduría no puede ser enseñada por lengua humana, el que quiera entrar en esta escuela celestial poderla alcanzar cuanto quier que sea rudo subiendo sobre todo entendimeinto con deseo de amor allí donde no pudo llegar alguno de los filósofos antiguos ni algún maestro ni doctor ni escolar de la sabiduría seglar ni algún entendimiento humanal por mucho que estudien de la alcanzar."

"Onde tres carreras son para haber esta sabiduría divinal: la primera es para alimpiar el corazón, la segunda para lo alumbrar y la tercera para lo ayuntar con Dios. La primera es llamada purgativa porque alimpia el corazón y lo apareja para aprender aquesta sabiduría verdadera. La segunda es llamada iluminativa porque alumbra el corazón y lo enciende en amor. La tercera es llamada unitiva porque por ella es alcanzado y enderezado el corazón a sólo Dios sobre todo entendimiento y razón."

miércoles 11 de noviembre de 2009

La vida en el silencio de una cueva

Un autor del s XV, San Antonio de Florencia (1389-1459), en su Crónica Eclesiástica, resume, en dos rasgos, la obra de Francisco, en los años siguientes á su alejamiento de los amigos y de la vida de placeres: "tan pronto desaparecía en los yermos, como se empleaba, piadoso, en reparar iglesias". La oración solitaria y el trabajo manual por el reino de Dios, fueron los dos caminos, seguidos por aquel hijo de casa rica, mundano y mal criado, para descubrir los designios del Señor.
No lejos de la ciudad, había una cueva entre peñascos, adonde solía ir, Francisco, en sus horas de plegaria. A veces iba solo, pero con más frecuencia lo acompañaba uno de sus amigos, el único que parece haberle seguido fiel, después de la mudanza de sus pensamientos.

(...)

Era, Francisco, comunicativo por inclinación natural; dicen los autores, que aun no queriéndolo, hablaba de las cosas de que estaba henchido. Nada tendría, pues de extraño, que hubiera abierto sus intenciones á aquel amigo, y que en el simbólico lenguaje del Evangelio, le hablara del precioso tesoro escondido en aquella caverna y que a él tocaba, ahora, descubrir y presentar sobre la tierra.

Mas por ello era indispensable estar solo; por eso, estaba,Francisco, en la cueva y se quedaba aguardándolo, el amigo.
Y la apartada y tenebrosa sima, fué para Francisco "bodega del vino" donde comulgar con el Padre Celestial. Día por día, crecíale el anhelo de realizar la voluntad de Dios, y sólo encontró paz cuando alcanzó á ver claramente lo que el Señor quería. Sin cesar, brotaban de sus labios aquellas palabras del salmista, germen de toda auténtica reverencia al Altísimo: "Muéstrame, Señor, tus caminos y enseñame tus sendas".

lunes 9 de noviembre de 2009

Del Libro de Exclamaciones de Santa Teresa de Jesús

Cap 6 (1)

¡Oh deleite mío, Señor de todo lo criado y Dios mío! ¿Hasta
cuándo esperaré ver vuestra presencia? ¿Qué remedio dais a quien
tan poco tiene en la tierra para tener algún descanso fuera de Vos?
¡Oh vida larga!, ¡oh vida penosa!, ¡oh vida que no se vive!, ¡oh qué
sola soledad!, ¡qué sin remedio! Pues, ¿cuándo, Señor, cuándo?,
¿hasta cuándo? ¿qué haré, Bien mío, qué haré? ¿Por ventura
desearé no desearos? ¡Oh mi Dios y mi Criador, que llagáis y no
ponéis la medicina; herís y no se ve la llaga; matáis, dejando con
más vida!
En fin, Señor mío, hacéis lo que queréis como poderoso.
Pues un gusano tan despreciado, mi Dios, ¿queréis sufra estas
contrariedades? Sea así, mi Dios, pues Vos lo queréis, que yo no
quiero sino quereros.